
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, quiere aprobar antes de que termine la legislatura tres cambios importantes en las leyes laborales: un registro digital de horas de trabajo, una subida del salario mínimo con reglas nuevas, y una reforma del despido. Tiene prisa porque en noviembre puede ser elegida para dirigir un organismo internacional.
Yolanda Díaz es la ministra de Trabajo del gobierno español (es abogada laboralista). Lleva casi siete años en este cargo decidiendo cómo cambiar las leyes que afectan a trabajadores y empresas. Ahora está en su último año de legislatura (la legislatura es el período de cuatro años en que el Parlamento aprueba leyes), y además aspira a ser presidenta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo de la ONU que se ocupa de asuntos laborales. Tiene varios cambios legales pendientes de aprobar: algunos ya negociados con sindicatos pero frenados por las empresas, otros todavía en trámite. La carrera política de Díaz en España terminaría si le eligen en noviembre para la OIT, por lo que quiere dejar estos asuntos cerrados antes de irse.
Estos cambios afectarán directamente a trabajadores y pequeños empresarios. Si se aprueban, los trabajadores verían sus horas controladas digitalmente, cobrarían más en el salario mínimo sin que las empresas lo compensen con otros descuentos, y tendrían más protección si los despiden. Para las empresas, subiría el coste de personal y de gestión, especialmente para las pequeñas. Pero todo depende de si Díaz consigue tramitar estas leyes antes de julio, cuando acabe la legislatura: si no, todo queda congelado o pasa a otro gobierno.