
Estados Unidos debe ahora 40 billones de dólares, una cantidad récord que nunca había alcanzado. El gobierno gasta más dinero del que recauda y tiene que pedir prestado constantemente. Esto preocupa porque cada vez cuesta más dinero pagar los intereses de esa deuda.
El gobierno de Estados Unidos funciona como una casa: recauda dinero (con impuestos) y gasta dinero (en ejército, hospitales, carreteras, etc.). Cuando gasta más de lo que recauda, tiene que endeudarse pidiendo dinero prestado. Durante muchos años, la deuda ha crecido. Ahora ha llegado a 40 billones de dólares, lo que significa que el país debe esa cantidad a sus acreedores. Donald Trump es el presidente actual de Estados Unidos. Lo que importa de esta noticia es que la deuda sigue creciendo sin parar, y pagar los intereses de esa deuda se come cada vez más del dinero que el gobierno podría usar en otras cosas.
Una deuda pública tan grande afecta a los ciudadanos normales de varias formas. Cuando el gobierno paga intereses de la deuda, ese dinero no puede ir a educación o sanidad. Si la deuda sigue creciendo sin control, en algún momento el país podría tener problemas graves para pedir nuevos préstamos, lo que podría subir los tipos de interés para todos: hipotecas más caras, créditos más caros. Es como una familia que debe tanto dinero que cada vez le cuesta más conseguir que alguien le preste.