
El Ministerio de Defensa ha publicado tres informes que describen cómo Marruecos utiliza los flujos de migrantes como presión política para obtener dinero y poder. Sin embargo, el Ministerio del Interior mantiene una relación amistosa con Marruecos y elogia su colaboración en las fronteras. Los dos ministerios tienen visiones muy diferentes del mismo país.
Marruecos es el país vecino de España al sur. Entre España y Marruecos hay una relación complicada porque hay dos ciudades españolas (Ceuta y Melilla) dentro de territorio marroquí, y Marruecos las reclama como suyas. En mayo de 2021 y de nuevo en julio de 2024, decenas de miles de personas llegaron a Ceuta en poco tiempo. El Ministerio de Defensa (que se encarga de asuntos militares y seguridad) estudia qué pasó. Estos informes afirman que Marruecos dejó entrar a propósito a esa gente para presionar a España políticamente, como quien usa una carta en una negociación. El Ministerio del Interior (que maneja la inmigración) dice en cambio que Marruecos está ayudando bien y que fue culpa de las mafias de traficantes.
Lo que significa esto en la práctica es que España tiene un dilema. Si Marruecos puede usar la inmigración como presión, necesita mantener una buena relación diplomática con él. Pero si le cede demasiadas cosas sin nada a cambio, puede parecer debilidad. La pregunta incómoda es: ¿cuándo Marruecos abre o cierra la puerta a migrantes, lo hace porque quiere presionar o porque simplemente no puede evitarlo? Los expertos militares creen que sí puede evitarlo. Esto afecta directamente a cuántas personas llegan a Ceuta, a los gastos públicos en migración y a la política española hacia Marruecos.