
El Gobierno ha estado bajando los impuestos de la gasolina y el diésel desde marzo, y esos descuentos se retiran poco a poco hasta fin de año. En noviembre el precio puede no subir, si se activa una cláusula de salvaguarda que 20 Minutos ve muy probable, o subir unos 8,5 céntimos por litro si no se activa.
En marzo de 2026, el Gobierno español (el equipo que toma decisiones para todo el país) aprobó un plan para bajar los precios de los carburantes. Lo hizo reduciendo los impuestos que se pagan por la gasolina y el diésel. Eso significaba que el surtidor era más barato. Pero eso solo duraba hasta junio. Como los precios seguían altos, lo prorrogó dos veces. Ahora toca la última prórroga: los descuentos bajan gradualmente en octubre, noviembre y diciembre hasta desaparecer. Lo que pasará con los precios depende de una regla de emergencia: si el IPC de septiembre de la gasolina o del gasóleo supera en más de un 15% al de hace un año, el descuento de 20 céntimos por litro se mantiene en noviembre. Si no, baja a 13 céntimos y el carburante se encarece.
Si no se activa la cláusula de emergencia en noviembre, llenar un depósito de 50 litros costará unos 4,25 euros más. Eso afecta principalmente a trabajadores autónomos, transportistas y familias que viven lejos de la ciudad. En diciembre el efecto depende de cómo suban los precios en los próximos meses. Cuando el descuento desaparezca del todo, los carburantes serán más caros si los precios mundiales no bajan.