
La economía española crece más que la de Francia, Alemania e Italia. Pero hay una pregunta importante: ¿es porque llega más gente a trabajar o porque la gente trabaja de forma más eficiente? La respuesta es ambas cosas: la productividad por hora crece al mismo tiempo que se crea empleo, y esto pasa porque la inmigración reciente es más cualificada y porque hay más trabajos de mayor valor añadido.
España ha experimentado un crecimiento económico importante en los últimos años. En 2025, se consolidó como la economía que más ha crecido dentro de la Unión Europea, con un avance del PIB del 2,8%. El PIB (Producto Interior Bruto) es simplemente el valor de todo lo que un país produce y vende en un año. Para crecer, una economía puede hacerlo de dos formas: 1) Extensivamente: tener más trabajadores (como cuando llegan inmigrantes). 2) Intensivamente: que los mismos trabajadores produzcan cosas más valiosas (por ejemplo, pasar de hacer turismo a trabajar en tecnología). Desde 2019, casi dos tercios de los nuevos empleos en España han sido ocupados por trabajadores extranjeros. Entre 2018 y 2025, prácticamente el 97% de las nuevas personas que se incorporaron a la población activa eran extranjeras o tenían doble nacionalidad. Paralelamente, en 2025, el 77% de las nuevas altas en el trabajo autónomo correspondieron a personas de origen extranjero. El gobierno ha aprobado una regularización extraordinaria: entre abril y junio de 2026, España está lanzando un proceso extraordinario de regularización que otorgará derechos legales de residencia y trabajo a unos 500.000 migrantes extranjeros.
El debate real es técnico: España crece, pero hay dos formas de crecer. Lo cierto es que España liderará el crecimiento en 2026 entre las grandes economías avanzadas (2,2%), por delante de Estados Unidos (1,7%) y el doble que Alemania o Francia (1% cada una). Pero para una familia normal, lo que importa es: ¿mejora mi sueldo? ¿Hay menos paro? Se espera que el empleo crezca 2,3% en 2026 y la tasa de paro baje hasta el 10% en promedio anual. Eso es positivo. Sin embargo, el rápido aumento de población ha tenido un impacto directo en el mercado de vivienda: la formación de hogares ha crecido hasta 230.000 unidades anuales, pero la construcción de vivienda nueva apenas alcanza 80.000, tensionando los precios del alquiler y la compraventa. En conclusión: España crece gracias al trabajo de inmigrantes (sea cualificado o no), pero ese crecimiento no resuelve todos los problemas. El reto es convertir más empleo en mejores sueldos y vivienda asequible para todos.