
Las empresas constructoras españolas facturaron casi un 10% menos en julio que hace un año. En el resto de Europa apenas cayó un 2%. Esto empeora la crisis de vivienda: si se construye menos, habrá menos casas nuevas y los precios subirán más.
España tiene un problema grave: la vivienda es cada vez más cara y no hay suficientes casas nuevas. Los precios han llegado a un récord de 2.355 euros por metro cuadrado. La construcción es el sector que debería resolver esto, pero está en problemas. Eurostat (la oficina de estadística de la Unión Europea, que coordina a los países europeos) publica cada mes datos sobre cuánto trabajan las constructoras. En julio, las españolas ganaron casi un 10% menos de dinero que en julio del año pasado. En cambio, en Alemania, Francia, Italia y otros países europeos, la caída fue mucho menor: solo un 2%. Esto significa que el problema de España es mucho más grave que el de sus vecinos.
Una construcción débil significa que habrá menos viviendas nuevas en el mercado. Esto afecta directamente a jóvenes y familias que buscan casa: con menos oferta, los precios suben más. También hay menos empleos en obras y afecta a sectores relacionados como cantería, electricidad o fontanería. El sector es importante para la economía española, así que su caída puede frenar el crecimiento general del país.