
Esta semana, el Congreso aprobó una moción presentada por la oposición para criticar al Gobierno de Sánchez, con el apoyo sorpresa de Junts (sus aliados en Cataluña). La votación fue 177 a favor, 164 en contra. Lo importante: todos piden que convoque elecciones generales porque dicen que el Gobierno está bloqueado y rodeado de casos de corrupción.
El Gobierno de España lo preside Pedro Sánchez, del PSOE (el partido socialista). Tiene muy pocos votos en el Congreso (la cámara donde se hacen las leyes), así que necesita el apoyo de partidos pequeños para gobernar: principalmente Junts (un partido catalán independentista) y el PNV (nacionalista vasco). El PP (Partido Popular, la derecha) lleva meses pidiendo que Sánchez convoque elecciones porque dice que el Gobierno no funciona. Además, hay varios casos de corrupción que afectan al PSOE y a gente cercana a Sánchez, lo que ha metido más presión. El miércoles el Congreso votó una moción (una propuesta para presionar al Gobierno) presentada por el PP. Lo raro fue que Junts, que son aliados del Gobierno, también votaron a favor. El PNV prefirió abstenerse (ni votar sí ni no).
Para la vida normal de la gente, esto significa que el Gobierno está en la cuerda floja. Lo más probable es que siga hasta finales de año, cuando intente aprobar Presupuestos (el dinero que gasta). Si no los aprueba, quizá adelante elecciones a 2027. Mientras, todo está congelado: pocas leyes nuevas, decisiones lentas. Si Sánchez aguanta hasta entonces, habrá elecciones generales probablemente a principios de 2027. El PP espera ganar, pero tendría que pactar con Vox o negociar con otros, así que tampoco tiene claro cómo gobernaría después.