
Durante un año, el Congreso ha rechazado todas las medidas del Gobierno sobre vivienda (ayudas al alquiler, parar desahucios) pero ahora permite que el PP avance con sus propuestas. Es un bloqueo político: unos partidos votan no a todo, mientras otros consiguen que sus ideas pasen adelante.
El Congreso de los Diputados es donde se aprueban las leyes en España. El Gobierno actual está formado por el PSOE (partido socialista de centro-izquierda) y Sumar (un partido de izquierda más radical). El PP (Partido Popular, de derechas) es la oposición. También están Junts (independentistas catalanes), ERC (independentistas catalanes), Bildu (nacionalistas vascos), PNV (nacionalistas vascos moderados), Vox (extrema derecha) y Podemos (izquierda). Durante estos meses, el Gobierno ha intentado sacar leyes para proteger a la gente sin casa y a quienes pagan alquiler: prorrogar los alquileres sin subir precio, parar los desahucios cuando la gente no puede pagar. Pero el PP, Junts y Vox las han tumbado. Ahora, esas mismas fuerzas permiten que el PP tramite sus propias leyes sobre suelo y ocupación ilegal, que llevaban bloqueadas un año.
Lo que está pasando en el Congreso es un bloqueo mutuo: ningún partido consigue sacar leyes de vivienda que necesita la gente. Los alquileres siguen caros, los desahucios continúan, y no hay más casas. Mientras los políticos se vetan los proyectos unos a otros, millones de españoles no encuentran piso asequible o pierden su casa. La realidad es que sin acuerdos entre partidos, nada cambia para quien vive de alquiler o está sin hogar.