
Los economistas advierten que los alimentos se encarecerán significativamente el próximo año. Dos cosas lo provocan: la guerra en Irán que sube el precio de la energía y los fertilizantes, y el calor extremo que daña las cosechas. Los pobres sufrirán más porque gastan casi todo su dinero en comer.
El Banco Central Europeo (BCE) es la institución que controla el dinero en Europa y establece las reglas para que no se disparen los precios. Hace poco hubo una crisis de inflación (subida de precios) después de la guerra en Ucrania, y ahora los expertos temen que se repita. La razón: el bloqueo del estrecho de Ormuz, una zona clave para transportar petróleo y fertilizantes desde Irán, ha encarecido mucho estos productos. Al mismo tiempo, el cambio climático causa olas de calor y sequías que dañan las cosechas en todo el mundo. Todo junto significa que en 2027 la comida costará bastante más que hoy.
En la práctica, la gente verá cómo la factura de la compra sube entre 50 y 100 euros al mes en 2027. Los más afectados serán las familias sin muchos ingresos, que gastan casi todo en comer. De momento hay algunos alimentos baratos porque hay buenas cosechas, pero si se repiten las olas de calor y la situación en Irán empeora, los precios pueden dispararse rápido. Los gobiernos europeos probablemente tendrán que ayudar a los pobres con dinero extra.