
Un estudio demuestra que las empresas europeas ahorran mucho dinero si cambian sus vehículos a eléctricos. En coches normales y furgonetas ya sale a cuenta, aunque en camiones todavía es más caro. Las empresas podrían ahorrar 246.000 millones de euros antes de 2030.
Las flotas corporativas son los vehículos que usan las empresas para trabajar: repartidores, taxis de empresa, camiones de reparto. Representan la mayoría de los coches nuevos que se venden en Europa. Un estudio de EY (una consultora) y Eurelectric (asociación de energías limpias) ha analizado si merece la pena cambiarlos por eléctricos. Antes, el argumento principal era la contaminación. Ahora el análisis se centra en el dinero: ¿cuánto cuesta tener un coche eléctrico frente a uno de gasolina o diésel?
Si eres usuario de servicios de reparto o taxi, es probable que en pocos años los vehículos que te transportan sean eléctricos: las empresas tienen incentivos económicos reales para cambiar. Las facturas de luz de las empresas bajarán, lo que puede afectar a los precios que nos cobran. El problema mayor sigue siendo los camiones de larga distancia: todavía son demasiado caros y necesitarán más ayudas públicas para convertirse. La transición no será instantánea, pero ya es rentable en los segmentos principales.