
La justicia española juzgará a cinco exdirectivos de ETA (organización terrorista que operó durante décadas en el País Vasco) por el asesinato de Gregorio Ordóñez, un político, ocurrido hace treinta años. Los acusados podrían pasar 30 años en prisión si son condenados. Es un caso que reabre heridas de una época violenta que muchos creían ya cerrada.
ETA fue un grupo armado vasco que realizó atentados durante más de 50 años para presionar por la independencia del País Vasco. Gregorio Ordóñez era un político del Partido Popular (derecha española) asesinado en 1995. Durante años, los responsables de muchos de estos crímenes no fueron juzgados porque ETA se disolvió en 2018 y los acusados se dispersaron. Ahora, tres décadas después, la Fiscalía (institución que acusa en nombre del Estado) ha conseguido llevar ante un juez a cinco de los antiguos jefes de la organización. Este juicio simboliza el esfuerzo tardío de la justicia por cerrar casos que quedaron sin resolver.
Este juicio reabre una herida histórica en España. Para las familias de las víctimas de ETA, como la de Ordóñez, es una oportunidad de justicia tras décadas esperando. Para la sociedad española, especialmente en el País Vasco, el caso recordará que hay crímenes sin resolver y que la transición de una época de violencia a la paz requiere tiempo, aunque muchos crean que ese tiempo ya pasó. El resultado del juicio afectará a cómo se cierren definitivamente los capítulos de violencia política del país.