
Cuatro países poderosos (China, Rusia, India e Irán) se reúnen en una cumbre importante para mostrar que están unidos y que no le tienen miedo a Estados Unidos. Es una forma de decir: nosotros también contamos en el mundo.
Los BRICS son un grupo de países grandes y emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que se juntan para tener más peso en las decisiones mundiales. Irán no es miembro oficial, pero ahora está siendo recibido como si lo fuera. Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, ha impuesto muchas sanciones a Irán y ha presionado a otros países para que no comercien con él. Esta cumbre, liderada por India, es un mensaje claro: algunos países grandes no van a hacer caso a las presiones estadounidenses. El problema es que respaldar a Irán tiene costes: otros países y empresas pueden castigar comercialmente a quienes lo hagan.
Esta cumbre tiene consecuencias reales para el bolsillo de la gente. Si China, Rusia e India se acercan más a Irán, las sanciones estadounidenses pueden afectar a empresas que trabajan con estos países. Los precios de productos importados podrían subir. Además, el tensión geopolítica que se alimenta en estas cumbres puede complicar los negocios internacionales. Para ciudadanos normales: menos comercio fácil, más volatilidad en precios, y un mundo más dividido.