
Un juez chino ha metido en la cárcel de por vida a Hui Ka Yan, el hombre que creó Evergrande, una empresa constructora que debe miles de millones de euros y está hundida. También le ha quitado todo el dinero y lo ha castigado con multas de casi 2.000 millones de euros. Es un golpe durísimo para la empresa y para China, que pierde credibilidad en sus mercados.
Evergrande es una promotora inmobiliaria china (es decir, una empresa que construye casas y edificios) que en los últimos años se ha quedado sin dinero por haber gastado demasiado. Es la constructora más endeudada del mundo: debe muchísimo dinero que no puede devolver. Hui Ka Yan fue quien la fundó y la dirigió durante años como jefe absoluto. China, gobernada por un partido único (el Partido Comunista), controla mucho lo que pasa en las grandes empresas. Ahora la justicia china ha decidido condenar a Hui de forma muy dura: cadena perpetua significa cárcel de por vida. Además le quita todos sus bienes. Es una sentencia extremadamente severa que muestra que las autoridades chinas quieren castigar duramente a los responsables del colapso de esta empresa gigante.
Lo que está claro es que la quiebra de Evergrande dejó sin casa a muchas familias chinas que pagaron dinero adelantado por viviendas que la empresa no terminó. El Gobierno chino está intentando mostrar que hay consecuencias para los responsables y recuperar dinero para las víctimas. Esto afecta también a los mercados financieros mundiales porque inversionistas de otros países tenían dinero metido en Evergrande. La sentencia envía un mensaje fuerte: en China, si eres un empresario muy poderoso pero pierdes el favor del Gobierno, puedes acabar en la cárcel para toda la vida.