
El banco central chino ha comprado o invertido en activos importantes por toda Europa usando empresas fantasma. Usan sociedades en Luxemburgo e Islas Vírgenes para que no se sepa que es China quien controla parques eólicos, ferris, hoteles y almacenes. Europa empieza a preocuparse porque China no deja que otros países inviertan en sus sectores estratégicos.
China tiene un banco central (el Banco Popular de China) que gestiona las reservas de dinero del país. Dentro de ese banco hay una agencia llamada SAFE que invierte ese dinero en el extranjero. Para que nadie sepa que es China, SAFE crea empresas falsas en Luxemburgo (un pequeño país europeo con leyes que permiten ocultar propietarios) y en las Islas Vírgenes Británicas (un territorio caribeño donde nadie ve quién es el dueño de qué). A través de esa red de empresas fantasma, China ha comprado dos edificios oficiales en Bruselas (sede de la UE), parques de energía renovable en Reino Unido, ferris, hoteles famosos, almacenes y oficinas en varios países europeos. Europa se da cuenta ahora de que China controla infraestructuras importantes sin que aparezca el nombre de China por ningún lado.
Para la gente normal, esto significa que infraestructuras que parecen europeas pueden estar controladas desde China sin que nos enteremos. Eso afecta a precios de energía, servicios de transporte, conexiones de internet y centros de datos. Los gobiernos europeos empiezan a revisar qué está pasando y probablemente crearán nuevas normas para saber quién compra qué en sectores sensibles. Lo más importante ahora es hacer transparentes los registros mercantiles en toda Europa para que nadie pueda ocultar a su propietario real detrás de empresas caribeñas o luxemburguesas.