
Al cambiar la hora, anochece antes y la gente enciende las luces más pronto. El problema es que la electricidad está ahora en su precio más alto en cuatro años. Esto afecta sobre todo a las familias con menos dinero.
Dos veces al año, todos los países de la Unión Europea (el grupo de países europeos que comparten normas comunes) cambian los relojes una hora. Este domingo tocaba pasar al horario de invierno: los relojes se retrasan y anochece antes. Eso significa que la gente necesita encender las luces del hogar más temprano. El precio de la luz en España lo fija cada día un mercado llamado 'pool', donde se compra y vende electricidad. Desde el verano, ese precio ha subido mucho: hay menos viento y menos lluvia, así que las turbinas y los embalses producen menos energía barata. Para cubrir ese hueco, se usa más gas natural, que ahora está muy caro en todo el mundo. Además, el IVA (el impuesto que se paga al comprar cosas) de la luz ha vuelto a su nivel normal del 21%, lo que encarece aún más las facturas. Hay dos tipos de contratos de luz: el regulado, que sigue el precio del mercado cada hora, y el libre, con un precio fijo pactado con la compañía. Unos ocho millones de hogares tienen el contrato regulado, y entre ellos están muchas familias con pocos recursos que reciben un descuento llamado bono social.
En la práctica, a partir de este fin de semana muchos hogares verán subir su factura de la luz porque encienden los electrodomésticos y las luces en el tramo más caro del día. Quienes tienen el contrato regulado lo notarán de inmediato. Para reducir el golpe, los expertos recomiendan poner la lavadora o el lavavajillas al mediodía, cuando la luz es más barata, cambiar las bombillas por LED y desenchufar los aparatos que no se usan.