
Con las olas de calor, los españoles usan mucho más aire acondicionado y la electricidad se vuelve cara. Las placas solares generan mucha energía de día, pero de noche necesitan ayuda de las nucleares y el gas. Por eso pagamos más luz que hace un año.
En verano, todos encendemos el aire acondicionado y eso consume mucha electricidad. Este julio hace más calor que el pasado, así que la demanda de luz está en máximos. Red Eléctrica (la empresa que gestiona la red eléctrica española) programa cada día más potencia para que no falle la luz. El problema es que cuando hace mucho calor y no hay viento, hay que usar energías más caras como el gas natural y la nuclear para completar lo que no da la energía solar. Y eso encarece la factura.
Lo que está pasando ahora es simple: hace más calor, usamos más aire acondicionado, necesitamos más electricidad. Como no tenemos suficiente con solar y eólica en esos momentos, usamos gas y nucleares, que son más caras. Por eso la factura sube. Esto afecta a todos: familias, comercios, fábricas. Los 8 millones de hogares con tarifa regulada lo verán en el recibo. La solución a largo plazo es tener más energías limpias que funcionan siempre, pero eso tarda años en instalarse.