
La bombona de butano tradicional está cada vez más cara y podría alcanzar este invierno su precio máximo histórico. La guerra en Irán, el fin de las rebajas de impuestos y la subida del transporte marítimo presionan al alza el coste de este combustible que usan seis millones de hogares en España.
En España hay una bombona de butano regulada por ley (la tradicional de 12,5 kilos) cuyo precio se revisa cada dos meses. El Gobierno controla que no suba más del 5% de una vez, pero eso genera un 'déficit': la diferencia entre lo que cuesta en realidad y lo que te cobran se acumula para futuras subidas. Actualmente está en 18,84 euros, pero si sigue subiendo al ritmo actual, superará pronto los 19,55 euros que pagaban en 2022 durante la crisis energética tras la invasión de Ucrania. Los conflictos en Oriente Próximo (especialmente en Irán) encarecen el petróleo mundial, y eso hace más caro el butano. Además, transportar gas por barco cuesta ahora mucho más que hace meses. Todo esto afecta especialmente a gente con rentas bajas: la llaman 'la energía de los pobres' porque es el sistema de calefacción más barato para quienes no tienen gas natural en casa.
Para seis millones de españoles que usan butano para calefaccionarse, los próximos meses serán caros: la bombona podría costar casi 20 euros en noviembre si mantiene el ritmo de subida actual. Esto afecta principalmente a viviendas rurales y pequeños pueblos sin acceso a gas natural. El precio está regulado por ley, pero con límites de subida que solo retrasan lo inevitable. Lo importante es que las familias con menos recursos necesitarán ayudas o alternativas energéticas, porque el butano seguirá encarándose mientras los conflictos internacionales mantengan altos los precios del petróleo.