
Flávio Bolsonaro, heredero de la ultraderecha, ganó la primera vuelta de las elecciones brasileñas con una ventaja muy pequeña sobre el presidente Lula. Ahora irán a segunda vuelta el 25 de octubre, y todo dependerá de hacia dónde voten los candidatos que quedaron eliminados y los millones que se abstienen.
Brasil acaba de celebrar la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. Flávio Bolsonaro es el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que representa a la ultraderecha (la extrema derecha, los más a la derecha del espectro político). Lula es el presidente actual, de izquierdas. Ganó Flávio, pero solo por 1,87 puntos porcentuales (casi nada). Como nadie ha sacado más del 50% de votos, van a segunda vuelta. En Brasil hay otros candidatos de centro-derecha y conservadores que sumaron 9 millones de votos juntos (el 8%), pero todos han dicho que no van a pedir el voto para nadie. Además, hay más de 33 millones de abstencionistas (el 21% del electorado), gente que podría votar pero no votó.
La segunda vuelta del 25 de octubre será más cerrada de lo que parece. Los votos de los 9 millones de personas que apoyaron a otros candidatos serán clave, especialmente porque sus líderes no están pidiendo el voto para Flávio. Lo más importante será si los 33 millones de abstencionistas se animan a votar y hacia quién. Un millón de votos puede cambiar el resultado. Para los brasileños, esto significa que las próximas tres semanas serán intensas: habrá campañas fuertes, mucha polarización, y el resultado puede ir para cualquier lado.