
Brasil iba a celebrar el último debate entre candidatos presidenciales, pero se canceló a última hora. El presidente Lula no quiso ir, luego Bolsonaro tampoco, y los jueces metieron la mano cambiando las reglas. La tele Globo decidió cancelarlo porque todo era un caos.
En Brasil hay elecciones presidenciales el domingo. Los dos principales candidatos son Lula (el presidente actual, de izquierda) y Flávio Bolsonaro (de derecha, heredero de un expresidente anterior). Antes de votar, en Brasil es normal que los candidatos debatan en televisión para que la gente los compare. Esta vez pasó algo muy raro: primero Lula dijo que no iba al debate porque le parecía perder el tiempo. Luego unos jueces empezaron a cambiar las reglas del debate a última hora. Globo (que es la principal cadena de televisión de Brasil) se cansó de tanto cambio y canceló todo.
El debate cancelado muestra una cosa clara: tres días antes de votar, los principales candidatos no quieren debatir en vivo. Para los brasileños que querían comparar ideas antes de elegir, esto es un problema. Sin debate, la decisión se toma basándose en campañas en redes, entrevistas sueltas y lo que dijo cada uno por su lado. Eso puede dejar dudas sobre quién es realmente el mejor para gobernar.