
Bosnia celebra elecciones mientras sigue dividida por etnias y su entrada en la UE se estanca. Los ciudadanos votan entre tensiones políticas que llevan décadas sin resolverse, y ni siquiera la muerte de criminales de guerra ha movido el interés por cambiar las cosas.
Bosnia es un país de los Balcanes (una región de Europa del Este) que sufrió una guerra brutal en los años 90. Hoy está dividido: serbios, croatas y bosniacos (musulmanes) viven en el mismo territorio pero no se entienden políticamente. El gobierno está paralizado porque estos tres grupos étnicos no se ponen de acuerdo en nada. Hace años, Bosnia quiere entrar en la UE (la Unión Europea, que es como un club de países ricos de Europa), pero no puede porque tiene que resolver primero sus problemas internos. Esta elección es importante porque decide quién gobierna los próximos años, pero muchos bosnios están cansados: ni siquiera la ejecución o muerte de criminales de guerra famosos ha despertado entusiasmo por votar.
Para los bosnios normales, estas elecciones significan poco cambio a corto plazo. El gobierno seguirá bloqueado porque ningún partido tiene suficientes votos para decidir solo, y los tres grupos étnicos seguirán vetándose mutuamente. La entrada en la UE se demorará más años. En la vida cotidiana: sueldos bajos, pocos empleos y servicios públicos débiles seguirán siendo los problemas reales.