
Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, ha entregado los billetes de avión de su viaje a Londres y Bristol para asistir a la graduación de su hija al juez que la investiga, Juan Carlos Peinado. Su defensa argumenta que Reino Unido ha suprimido los sellos físicos en los pasaportes y acusa al juez de vulnerar su derecho a la presunción de inocencia. Lo que pasa es que hay un pulso entre ella y el juzgado sobre cómo se prueba un viaje.
Begoña Gómez es la mujer de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España desde 2018. Un juez le retiró el pasaporte como medida cautelar, aunque le autorizó viajar a la graduación de su hija porque consideró que era necesario. El juez Peinado es el que instruye su caso. Cuando Begoña regresó, él le pidió que probara que su pasaporte solo se había usado para ese viaje y no para otra cosa, porque observó que el pasaporte no tenía sellos de entrada ni salida. Aquí es donde viene el lío: Reino Unido ha eliminado la estampación física de sellos en los pasaportes y la entrada al país puede acreditarse mediante registros electrónicos de la compañía aérea, tarjetas de embarque, reservas de vuelo o controles migratorios.
En el día a día de la gente normal esto significa que hay un conflicto claro entre lo que pide un juez y cómo funcionan las normas internacionales de viajes. Begoña Gómez ha dado los billetes como prueba, que es lo que se usa normalmente en otros países. El fondo es que hay desacuerdo sobre si es justo pedir a una persona que demuestre que no hizo algo. Este tipo de pulsos judicales generan desconfianza en la justicia, sea cual sea la posición política que tengas.