
El Ayuntamiento de Barcelona quiere aumentar hasta un 150% los impuestos (IBI) que pagan los dueños de pisos que alquilan a turistas. Lo intenta ahora que el Gobierno nacional ha encontrado una forma de aprobar leyes sin que el Congreso las bloquee.
Barcelona lleva años lidiando con un problema: hay muchos pisos que solo se alquilan a turistas, y esto sube el precio de las viviendas normales que quieren ocupar los barceloneses. El alcalde es Jaume Collboni (del PSC, un partido socialista catalán). Hace poco intentó subir los impuestos a estos pisos turísticos a través de una ley nacional, pero el Congreso de los Diputados (la cámara donde están todos los diputados españoles) la rechazó. Ahora, el Gobierno de Pedro Sánchez ha encontrado otra manera de hacer cambios sin pasar por el Congreso: usar la Diputación Permanente (un grupo pequeño de diputados que toman decisiones cuando no está el Congreso completo). Barcelona ve su oportunidad y reactiva el plan.
En la práctica, esta subida de impuestos encarecería tener un piso turístico en Barcelona. Los dueños podrían subir precios a los turistas, cerrar sus pisos o venderlos. Lo importante es ver si eso realmente libera viviendas asequibles para gente que vive en la ciudad o simplemente desplaza el problema a otras zonas.