
Los bancos están dando créditos más grandes para comprar casa, pero menos gente los pide. El dinero prestado crece el doble de rápido que el número de hipotecas firmadas. Esto pasa porque las viviendas son cada vez más caras y los tipos de interés suben.
En España, cuando alguien quiere comprar una casa sin tener todo el dinero, va al banco y pide un préstamo llamado hipoteca. Normalmente, el banco anota cuántas hipotecas firma y cuánto dinero presta en total. Ahora está pasando algo raro: aunque menos gente pide hipotecas, cada persona que sí las pide necesita más dinero prestado. Esto ocurre porque los pisos cuestan mucho más que antes y porque los bancos cobran más por prestar dinero (suben los tipos de interés, que es el precio del crédito). El Banco Central Europeo (BCE, la institución que controla el dinero en Europa) ha subido los tipos varias veces este año, así que un préstamo hipotecario sale más caro.
Lo que está pasando tiene efectos reales en tu bolsillo: si buscas hipoteca ahora, el banco te va a pedir que pagues cuotas mensuales más altas, durante más años, para conseguir menos dinero que hace poco. Las familias se endeudan más y más para acceder a una vivienda. Esto afecta a jóvenes que quieren emanciparse, a personas que querían cambiar de casa y a inquilinos que ven cómo los precios del alquiler suben porque los propietarios tienen que pagar hipotecas más caras.