
ING, el banco holandés, abre su división de banca privada en España y planea tener 100 asesores financieros para 2028. Intesa Sanpaolo, el banco italiano, también llega con su plataforma de gestión de patrimonios. Revolut, un banco digital británico, también prepara su entrada en el segmento de grandes patrimonios. Estas entidades extranjeras quieren quitarle clientes ricos a los bancos españoles tradicionales.
La banca privada es un servicio para gente con mucho dinero (a partir de 250.000 euros). Los bancos les ofrecen asesoramiento para invertir, ahorrar impuestos y gestionar su patrimonio. En España, tres bancos españoles dominaban casi completamente este mercado: Santander, CaixaBank y BBVA. Pero el segmento de altos patrimonios está viviendo una auténtica revolución con bancos digitales desembarcando en este terreno. Ahora llegan competidores extranjeros fuertes. ING abrirá oficinas en Madrid, Barcelona y Valencia. Intesa Sanpaolo invertirá unos 200 millones de euros en su plataforma. Revolut, que valora la tecnología y la usabilidad, quiere atraer a clientes jóvenes y con patrimonio. El negocio da mucho dinero: en 2023 los activos bajo gestión alcanzaron los 786.000 millones de euros.
Santander, CaixaBank y BBVA controlan el 53% del volumen de activos de clientes ricos. La llegada de nuevos competidores significa dos cosas para la gente con patrimonio: tendrán más opciones y probablemente mejores servicios (más tecnología, mejor asesoramiento). Para los empleados de banca privada, significa nuevas oportunidades de trabajo. Para España, significa que el mercado financiero será más competitivo. Lo malo: si los bancos españoles pierden clientes ricos, pierden ingresos y pueden recortar empleos en otros servicios.