
Cada vez hay más gente de baja en el trabajo en España, y esto le cuesta un dineral al país: más de 36.000 millones de euros anuales. El gobierno intenta frenar esto pero sus planes no funcionan.
En España, cuando alguien se pone enfermo o tiene problemas, se va de baja del trabajo y sigue cobrando. El Estado paga la mayoría de estos gastos. Elma Saiz es la ministra que gestiona estas cosas (trabaja en el ministerio de Inclusión Social del gobierno socialista). Hace años este gasto era menor, pero ahora crece sin control. Organismos como la Airef (la oficina independiente que mira si el Estado gasta bien) y la OCDE (una organización internacional) advierten que es un problema grave. Las empresas también se quejan porque tienen que pagar parte de las bajas.
Este crecimiento de bajas y su coste afecta a todos. Si sube el gasto en bajas, puede bajar el dinero para otras cosas como sanidad, educación o pensiones. Para los trabajadores, estar de baja significa perder ingresos y seguridad laboral. Las empresas pequeñas sufren especialmente porque tienen que seguir pagando. La solución real pasa por entender por qué crece tanto el absentismo: ¿hay más enfermedades reales, o está fallando el sistema de control?