
La presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso ordenó cerrar la estación de Metro de Sol por falta de higiene, culpando a los acampados por vivienda. Pero los sindicatos desmienten públicamente que hayan pedido ese cierre, y Renfe mantiene abierta su estación de Cercanías en el mismo lugar sin detectar problemas.
La Puerta del Sol lleva 21 días con una acampada organizada por gente que reclama más vivienda barata. Isabel Díaz Ayuso es la presidenta de la Comunidad de Madrid, que es la región donde está la capital. El Metro de Madrid es el suburbano que gestiona ella; Renfe es la compañía ferroviaria estatal que gestiona los trenes de Cercanías. Ayuso cerró la estación de Metro de Sol el viernes a mediodía diciendo que había suciedad por culpa de los acampados. Pero los sindicatos (CCOO, UGT y Solidaridad Obrera, que son organizaciones que defienden a los trabajadores) salieron a decir que eso no era verdad: ellos nunca pidieron el cierre. Además, Renfe mantiene abierta su estación de Cercanías en la misma plaza sin ver ningún problema de higiene.
Lo que está pasando afecta a miles de madrileños que dependen del Metro para ir al trabajo, la escuela o los médicos. Mientras se discuta si Ayuso tiene razón o no, la estación más importante de Madrid (donde confluyen tres líneas) está cerrada. Renfe mantiene abierto su servicio sin ver problemas, lo que genera dudas sobre si el cierre era realmente necesario o si fue una decisión política. Si se confirma que los sindicatos no pidieron el cierre, la presidenta tendría que explicar públicamente en qué datos se basó. Lo importante para la gente de verdad es que el Metro vuelva a funcionar pronto.