
Audi, la marca alemana de coches de lujo, va a construir su primera fábrica en Estados Unidos. Lo hace para no pagar los impuestos extra que el presidente Donald Trump puso a los coches extranjeros. Solo en 2025, esos impuestos le costaron a Audi 1.200 millones de euros.
Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, puso aranceles (impuestos extra) a los coches fabricados fuera de su país. Eso significa que empresas como Audi, que fabrican sus coches en Alemania y los venden en EE UU, tienen que pagar mucho más para entrar al mercado americano. Audi es una marca de coches caros que pertenece al grupo Volkswagen, una gran empresa alemana de automóviles. Hasta ahora, Audi no tenía ninguna fábrica en suelo americano. Para dejar de pagar esos aranceles, ha decidido construir una planta en Georgia, un estado del sur de EE UU. La fábrica costará 4.000 millones de dólares, creará 4.500 empleos y podrá fabricar hasta 200.000 coches al año.
Para la gente corriente, esto puede tener dos efectos. Por un lado, 4.500 personas en Georgia tendrán un empleo nuevo. Por otro, los precios de los coches Audi podrían cambiar según cómo afecten los aranceles al coste final de producción. De momento, la fábrica aún no existe: es un anuncio de intención.