
La presidenta Ayuso dijo que venderían un ático de lujo comprado por el gobierno para ayudar a los pueblos quemados. Pero resulta que el dinero no puede llegar rápido: tiene que pasar por trámites de empresa pública que tardan meses. Además, solo da dinero si lo venden más caro de lo que costó.
En abril, el gobierno regional de Ayuso (el partido conservador en Madrid) compró un apartamento de lujo por 6,3 millones de euros. Dijeron que era para que Ayuso tuviera una oficina temporal mientras hacían obras en el edificio principal del gobierno en Sol. Cuando esto se supo en los medios, generó polémica porque quedaba cerca de la casa de la familia de Ayuso. El gobierno entonces cambió de historia: dijeron que lo venderían para ayudar a los pueblos que ardieron en incendios forestales el verano pasado. El problema es que la empresa pública que compró el piso (Planifica Madrid) no funciona así: no puede pasar dinero directo al gobierno. Tiene que esperar a fin de año, hacer cuentas, y solo entonces repartir beneficios si hay. Y para que haya beneficios, el piso tiene que venderse por más de lo que costó.
Lo que está claro es que si alguien espera que este ático ayude rápidamente a los afectados, va a esperar sentado. El dinero, si llega, llegará en 2027. Para la gente que perdió su casa o su negocio en los incendios, eso es demasiado tiempo. Por otro lado, que una empresa pública tenga que hacer todo esto por trámites administrativos es un problema real que afecta a muchas cosas en la gestión pública: es lenta y complicada cuando la gente necesita soluciones rápidas.