
Amancio Ortega, el dueño de Zara, ha crecido sus activos gestionados desde Luxemburgo hasta superar los 9.000 millones de euros en 2025. La empresa creció un 28% en un año, pasando de 7.100 a 9.153 millones. Esto es importante porque muestra cómo el empresario español sigue comprando propiedades alrededor del mundo, especialmente oficinas y almacenes para empresas como Amazon.
Amancio Ortega es un gallego que empezó vendiendo ropa en una tienda y creó Zara, la marca que ves por todas partes. Ahora es el hombre más rico de España. Pero Ortega no sólo vende ropa: desde hace años invierte en edificios. Para hacerlo de forma ordenada, creó Pontegadea (su empresa de inversiones). Pontegadea compra edificios de oficinas y almacenes en todo el mundo y luego se los alquila a grandes empresas como Amazon o Apple. Para controlar mejor sus inversiones fuera de España, Pontegadea abrió una oficina central en Luxemburgo (un país europeo pequeño donde muchos ricos guardan dinero porque los impuestos son más bajos). Luxemburgo atrae inversiones por su baja carga impositiva: aunque los alquileres se gravan donde están los edificios, comprar esos inmuebles sale más barato desde allí.
Ortega está comprando edificios inmobiliarios por todo el mundo, especialmente en Estados Unidos y Europa, donde invierte en oficinas y almacenes. Para la gente normal, esto significa que cada vez más edificios en ciudades importantes serán propiedad de Pontegadea, no de gente local. Los alquileres de oficinas dependerán más de las decisiones de un grupo gallego. Sus inversiones crean algunos empleos, pero también concentran más riqueza en menos manos. La pregunta que cada uno debe hacerse es: ¿está bien que una persona tenga tanto control sobre tanto territorio?