
La empresa que opera la central nuclear de Almaraz ha entregado la documentación que el organismo regulador español necesita para determinar si puede seguir funcionando hasta 2030. El regulador enviará su informe al ministerio de energía, que tendrá la última palabra. Es el paso clave para que esta planta no cierre en 2027 como estaba previsto.
Almaraz es una central nuclear en Extremadura propiedad de Iberdrola (53%), Endesa (36%) y Naturgy (11%). Genera más del 7% de la electricidad de España, equivalente a 4 millones de hogares, y emplea sobre 4.000 personas. España decidió en 2019 cerrar todas sus plantas nucleares en 2035, pero ahora hay debate sobre si alargar la vida de Almaraz. Actualmente está autorizada para funcionar hasta noviembre de 2027 (Unidad 1) y octubre de 2028 (Unidad 2). El CSN (Consejo de Seguridad Nuclear, el organismo español que controla que las nucleares sean seguras) está ahora estudiando si permitir que funcione hasta 2030. Es una decisión técnica, pero también política: significa dinero para la región, empleos, y depender menos de otras fuentes de energía.
La decisión del CSN es técnica pero tendrá consecuencias reales. Si dice sí, Almaraz sigue abierta, los 4.000 empleados mantienen sus trabajos y la región no colapsa económicamente hasta 2030. Si dice no, la planta cierra y habrá que reordenar la producción de electricidad española, probablemente con más importaciones o energía del gas. En cualquier caso, el Gobierno ha dicho que solo prorrogará si el CSN lo avala y si no sube la factura de la luz. Los españoles pagarán la decisión tanto en bolsa como en impuestos y en estabilidad energética.