
Alemania y Francia han cancelado el programa FCAS, un proyecto de 100.000 millones de euros para desarrollar cazas de sexta generación, porque no se ponían de acuerdo. Ahora Airbus y otras empresas alemanas presentan una alianza llamada Team Gen 6 para crear su propio avión de combate. España, que estaba en el proyecto, se queda sin nada.
El FCAS era un proyecto donde Alemania, Francia y España iban a crear juntos un avión de combate de nueva generación. El problema era que dos empresas no se llevaban bien: Airbus (que representaba a Alemania y España) y Dassault (la francesa) no lograron superar sus diferencias sobre quién controlaba qué. El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente Emmanuel Macron acordaron cancelar el proyecto el mes pasado. Esta cancelación debilita la defensa europea, deja a España sin relevo para su avión Eurofighter, y allana el camino para que Europa siga comprando cazas estadounidenses F-35.
Este fracaso afecta directamente a los ciudadanos españoles porque España invirtió 2.500 millones de euros en el proyecto que ahora desaparece. Los europeos tendrán que elegir entre comprar aviones estadounidenses (lo que significa depender de Washington), sumarse a otros programas en peor posición que antes, o esperar a que Alemania saque su propio proyecto. El fracaso es un revés en los intentos por reforzar las capacidades militares de Europa ante las crecientes amenazas de seguridad de Rusia. En la práctica: Europa seguirá protegida por la OTAN, pero sus industrias de defensa quedarán más débiles, y sus países menos autónomos.