
Siete de cada diez españoles, incluido casi la mitad de votantes del PSOE, creen que Sánchez debe dimitir por los escándalos de corrupción. El Congreso le pidió elecciones, pero Sánchez compareció en el PSOE el sábado y rechazó dimitir, afirmando que quiere seguir gobernando.
Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno (el jefe del Ejecutivo). El PSOE es su partido. En los últimos meses, ha habido varias condenas judiciales: José Luis Ábalos, que fue ministro, recibió 24 años de cárcel por corrupción; el expresidente Zapatero está investigado; y la esposa de Sánchez también. Hace poco, el Congreso de los Diputados (el parlamento) pidió a Sánchez por mayoría que convocase elecciones o se sometiese a una cuestión de confianza (una votación para ver si mantiene apoyos). Una encuesta de SocioMétrica muestra que el 70% de españoles quiere que dimita. Incluso el 44% de quienes votaron PSOE piden su dimisión.
Lo que está pasando afecta la capacidad del Gobierno para aprobar leyes. Sánchez necesita apoyo del Congreso para sacar adelante presupuestos y medidas principales, pero muchos partidos se le han sumado a la oposición. Esto significa que probablemente los próximos meses haya parálisis legislativa: menos inversión en carreteras, hospitales, educación. Para la gente normal, esto significa que proyectos públicos se ralentizan, los servicios públicos se deterioran y el país avanza más lentamente.