
Un sindicato ha descubierto que hay casi tantos trabajadores que PODRÍAN trabajar desde casa pero no les permiten, como los que realmente lo hacen. Si solo la mitad de estos trabajadores teletrabajara, España estaría al nivel de otros países europeos.
En España trabajan unos 3 millones de personas desde casa, pero hay otros 3,4 millones que podrían hacerlo según su oficio (administrativos, técnicos informáticos, etc.) pero sus empresas se lo prohíben. El sindicato UGT (una organización que defiende a los trabajadores) ha analizado datos del INE (Instituto Nacional de Estadística, que recoge información sobre cómo viven los españoles) y concluye que el problema no es técnico, sino que las empresas españolas tienen una mentalidad muy «presencialista»: creen que hay que estar obligatoriamente en la oficina. Otros países europeos ya superan a España en teletrabajo, y la brecha crece cada año.
Para la gente normal, esto significa que si trabaja en una oficina o en un puesto administrativo, es posible que pueda teletrabajar pero su empresa no se lo permita. Esto afecta a la calidad de vida: más tiempo en transportes, menos flexibilidad para cuidar a familia, mayor estrés. Si España permitiera teletrabajo a más personas estaría más alineada con otros países europeos, lo que podría mejorar también la productividad y retención de talento en las empresas.